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provisionarse de talentos provenientes de todo el mundo ha sido una de las fortalezas de la industria de la moda parisina para mantener su vigencia, y esto no era menos cierto en los años cincuenta. Corría 1954, cuando un joven de 21 años y originario de Hamburgo participó en el concurso del Secretariado Internacional de la Lana,
























































