La Petite Mort extendió un paisaje. Montañas cubiertas por una neblina gris, un camino cercado, árboles apenas visibles: una geografía que parecía surgir de una memoria familiar más que de un territorio real. Entrar por las puertas de la colección fue cruzar una puerta hacia adentro, hacia las casas colombianas donde la ropa acompañaba los grandes rituales de la vida.
GEF y el andar desesperado de una ciudad turbulenta
Hay en ello un zeitgeist, ese aire del tiempo que enuncia el sentir de una generación exhausta de la tecnología digital y que busca refugio en esa vida análoga de sus antepasados, pero que a la vez —y de forma ambivalente— se niega a ser como ellos, a repetir su historia y, todavía más, a someterse a las exigencias del mundo corporativo.

