La banda sonora de los años noventa para Fashion Radicals suena a Joy Division, Blur, Nine Inch Nails y Depeche Mode. Pero fue Enjoy the Silence, de la banda británica Depeche Mode, la que terminó marcando el pulso de The Object of My Affection, la obra fotográfica que Ruvén Afanador realizó para Chevignon.






No porque sonara durante la presentación de la colección 90 ‘s Revival, sino porque su ritmo reflexivo parecía habitar cada una de las imágenes. Hay algo en el tono oscuro e íntimo de esa canción que dialoga con la forma en que Afanador entiende la fotografía.
Quien ha conversado con Ruvén sabe que habla en voz baja, casi como si le costara pronunciar las palabras, sin embargo, sus fotografías hacen todo lo contrario. Hablan con mucha intensidad. Son imágenes que parecen revelar aquello que quienes posan frente a su cámara no saben de sí mismos.
Mientras miraba las cuarenta y ocho fotografías proyectadas sobre los muros que rodeaban la pasarela negra y charolada de Chevignon, volvía una y otra vez a una frase de Enjoy the Silence: “Words are very unnecessary.” No porque las palabras sean inútiles, al fin y al cabo lo que hacemos en Fashion Radicals, es escribir—, sino porque existen imágenes, como las de Afanador, que son capaces de llegar donde el lenguaje ya no alcanza.



En una época en la que cada segundo se producen millones de fotografías y la inteligencia artificial genera millones más, The Object of My Affection propone exactamente lo contrario: detenerse. Es un homenaje al acto profundamente humano de construir una imagen con intención, paciencia y mirada. Hoy fotografiamos compulsivamente. Capturamos, filtramos, publicamos y seguimos deslizando el dedo. Las imágenes sobreviven unos segundos antes de perderse en la nube, un lugar donde se acumulan datos, y nada de recuerdos.
Quizá por eso resulta tan significativo que Chevignon haya invitado a Afanador a crear una obra artística y no simplemente una campaña de moda. Es la primera vez que la marca entrega su universo a un fotógrafo para que construya una pieza cultural antes que un discurso comercial.
Durante seis jornadas de producción en Casa Mapa Teatro, en Bogotá, cuarenta y ocho personas —actores, músicos, modelos, artistas, escritores, arquitectos, deportistas y creadores de contenido— pasaron frente a la cámara de Afanador llevando una chaqueta de cuero.
Ese gesto convierte a la chaqueta de cuero en un objeto de afecto. Afanador lo explicó durante la presentación con una idea sencilla y profundamente humana: una chaqueta conserva el aroma de quien la viste y de quien la abraza. Guarda rastros de una presencia. Acumula memoria.
Entonces vuelve otra frase de Enjoy the Silence: “All I ever needed is here in my arms.” Basta abrazarse con la chaqueta para crear el afecto hacia ella, y las fotografías de Ruvén lo ratifican en cada cuerpo, movimiento e intención.
Después apareció 90 ‘s Revival, la colección. El cuero, el denim y el encaje intentan recuperar una década que convirtió a Chevignon en un referente global.



Finalmente, al sentarme a escribir comprendí que The Object of My Affection y la frase: Words are very unnecessary… me reafirmaron que el afecto está en los objetos que abrazan como una chaqueta de cuero, y que estas palabras no son suficientes para describir la obra de Ruvén Afanador.





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